« No se trata de que vosotros paséis estrecheces
para que otros vivan holgadamente;
se trata de que haya igualdad para todos. »
2 Corintios § 8:13

Si hay un pilar fundamental sobre el que se sostiene el Economato, este es sin duda, el grupo de hombres y mujeres de las 29 hermandades que, a día de hoy, forman el voluntariado de la Fundación Corinto. Personas comprometidas que no han dudado en ofrecer su tiempo y su trabajo en aras de intentar hacer realidad la cita de San Pablo que es santo y seña de esta Fundación:

«No se trata de que vosotros paséis estrecheces para que otros vivan holgadamente; se trata de que haya igualdad para todos».

A partir de aquí, todo es generosidad y la prueba está en el aumento creciente de voluntarios que cada año solicitan su incorporación, lo que demuestra no sólo la solidaridad y el compromiso de los cofrades malagueños, sino la voluntad de colaborar en crear una sociedad más justa y equitativa.

El proceso de incorporación de cofrades como voluntarios para atender desinteresadamente las labores del futuro Economato social comenzó a inicios del año 2011, meses antes incluso de la constitución de la Fundación, y fue principalmente a través de las hermandades que más tarde serían fundadoras de Corinto. Aquel pequeño grupo formado por nuestros primeros voluntarios fueron imprescindibles para la puesta en marcha de un proyecto nuevo e ilusionante aunque desconocido hasta entonces. Confiaron en la Comisión Gestora y apoyaron sus decisiones, colaboraron sin descanso en cualquier labor que fue necesaria, desde la redacción de documentos hasta la limpieza del local cuando se acercaba el momento esperado de abrir al público. Contagiaron a amigos y familiares para echar una mano descargando y transportando cajas, cosiendo o montando muebles, pintando o instalando cualquier aparato… Algunos de ellos se nos fueron demasiado jóvenes, pero siempre les tendremos en el recuerdo. Otros tomaron diferentes caminos y hoy no alegra saber que pudieron encontrar una oportunidad laboral para mejorar su vida. Y otros muchos aún siguen en la actualidad asistiendo a su turno semanal en el Economato o recibiendo a una persona en su cofradía con la misma sonrisa del primer día y con la misma ilusión por intentar ayudar a quien lo necesita.

El equipo de Voluntariado ha ido creciendo poco a poco y su ejemplo se ha extendido hasta consolidar hoy día un grupo numeroso de más de 150 personas que forman la gran familia de Corinto. Sin ellos nada sería posible porque junto a los beneficiarios, son el alma de esta Fundación.

Los voluntarios dedican principalmente sus tareas a la atención directa a los beneficiarios para acompañarles o asesorarles a la hora de hacer sus compras; a la recepción de pedidos y a la reposición continua de productos; al control de acceso, realizando la necesaria identificación personal a la entrada; al cobro en la caja de salida, para lo que previamente el equipo de cajeros/as debió recibir formación específica del programa de ventas; al mantenimiento y limpieza de las instalaciones, imprescindible para que estén presentadas en perfecto estado y a las labores administrativas de todo tipo que engloban a las áreas que se coordinan desde la Gerencia y la Coordinadora de Voluntariado.   

A este importante número de voluntarios que prestan su colaboración en el Economato, se suman los equipos que en cada una de las hermandades realizan las necesarias labores de acogida y seguimiento a las familias, cuya intervención resulta fundamental como primer eslabón de la cadena de nuestra obra social. Los equipos de acogida son la cara visible de la hermandad y de la Fundación cuando una persona acude en solicitud de ayuda y se encargan no sólo del trámite documental, sino de lo más importante, escuchar a la persona e intentar entender su situación.

Contar con un Voluntariado comprometido ha sido fundamental en el desarrollo de Corinto y si importante es la labor que realizan de forma directa con los beneficiarios, no lo es menos contar con un equipo de magníficos profesionales que también voluntariamente ponen su tiempo y su dedicación al servicio de la Fundación en tareas específicas que requieren una determinada formación y experiencia como la Asesoría Jurídica y la Asesoría Fiscal, la coordinación informática o la página web.